

Un viaje de ida hacia tu propia existencia
Ante tus ojos no aparece un mundo cualquiera, aparece el mundo que se corresponde con tu estructura energética.
En nuestro camino, la astrología ha sido mucho más que un mapa: un punto de partida hacia una exploración más profunda de lo que somos y podemos ser. Estudiarla va mucho más allá de hacerse la carta; es empezar a mirar el mundo con más amplitud y paz. Y es esa mirada la que se vuelve nuestra mejor aliada en este viaje personal de crecimiento, de maduración, y sobre todo, de lograr, en red, la honestidad necesaria para mirar nuestros patrones, abrazarlos y ponerlos a bailar la música que les corresponde.
Después salís haciendo cartas, obvio. Pero si algo tenemos claro es que para trabajar con la astrología primero hay que dejar que entre por el cuerpo, comprenderla sin juzgarla, ser astrología. Entendemos que esto que somos tiene derecho a ser expresado. Hacemos las paces con el cielo. Y la vida cambia. Y encima, nos divertimos.
Cómo aprender astrología
Elegí tu propio camino

Tus guías en este viaje
Nuestro recorrido
Lo que empezó hace diez años con grupos reducidos fue creciendo como un contagio: el boca a boca hizo su magia y nosotrxs fuimos confiando cada vez más en nuestra propuesta, que se fue sofisticando con el tiempo. De la presencialidad inicial pasamos a la formación online, después a los módulos, y más tarde a la versión asincrónica. Cada formato está pensado para que, según tus ganas y posibilidades, elijas el camino que más te resuene.


Carta Natal
LA FAMOSA CARTA NATAL:
PERO QUÉ ES?
Es la forma que tenía el sistema solar en el momento que nacimos y simboliza nuestro entramado energético básico, todas nuestras potencialidades. Que optimicemos esas potencialidades o talentos depende de cómo nos identifiquemos con nuestra propia energía.
Será muy distinta la vida si aprendemos a comprender de qué estamos hech@s, si asumimos que somos una mezcla extraña de personajes que se cuentan contradictorios pero viven juntos, y empezamos a darles lugar y voz. Porque sólo cuando conocemos nuestra estructura podemos dejar de luchar contra ella.
Y ya estamos cansad@s de tanta guerra interna, ¿no?